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jueves, 23 de enero de 2014

Prato, la capital de los trapos



Prato, en la Toscana italiana, es una ciudad de larga tradición textil, una industria rica y próspera en otros tiempos, que daba muchos empleos, pero que en los últimos veinte años se ha desmoronado completamente, incapaz de competir con los productos textiles chinos. En definitiva, una víctima más del proceso de globalización económica.
 
Prato ha sufrido en pocos años una radical transformación. Hoy viven en ella inmigrantes de 100 nacionalidades y más de la mitad son chinos, en lo que constituye una de las mayores comunidades chinas de Europa. ¿A qué se dedican los inmigrantes chinos de Prato? Pues precisamente a trabajar en talleres textiles, pero en unas condiciones deplorables. Son talleres a menudo clandestinos en los que sus empleados trabajan a destajo, las más de las veces sin papeles y en situación ilegal.
 
Una realidad y una situación denunciadas en La historia de mi gente por el empresario y escritor Edoardo Nesi, hijo y nieto de empresarios textiles pratenses.


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